René Magritte 🎨 El banquete (1958)
René Magritte nació el 21 de noviembre de 1898 en la ciudad belga de Lessines, región del Hainaut, en Bélgica. Su madre, de soltera Régina Bertinchamps, fue modista hasta su matrimonio. Leopold, su padre, tiene una sastrería, es un hombre de negocios. René tendrá dos hermanos: Raymond nacido en 1900 y Paul en 1902, con el que mantendrá un estrecho contacto toda su vida. En 1910 su familia se traslada a Chátelet y es allí donde René se pone a pintar y a dibujar. Estudia pirograbado los domingos y decoración de paragüeros en una clase improvisada en el altillo de una tienda de caramelos. En 1912 su madre fallece; después de varios intentos de suicidio, abandona su casa, permanece desaparecida varios días siendo hallada muerta en el río Sambre, con una camisa cubriéndole la cabeza.
A partir de entonces, los niños fueron confiados a criadas o gobernantas a las que el joven René espanta con extrañas manifestaciones de piedad, recitando oraciones a toda velocidad y santiguándose continuamente. Magritte no revela de su infancia más que algunos recuerdos, la caja cerca de su cuna que le proporciona su primera sensación de misterio, un globo deshinchado que se había posado en el tejado de la casa paterna o las visitas junto a una niña a las criptas del cementerio de Soignies durante unas vacaciones en casa de su abuela.
Entre 1916 y 1918 estudió en la Académie Royale des Beaux Arts de Bruselas. Empezó a pintar dentro del estilo impresionista, exponiendo por primera vez en el Centro de Arte de Bruselas en 1920 junto al artista Pierre-Louis Flouquet, con quien a la vez compartía estudio.
En 1920 conoce a Georgette Berger, trabajadora de una tienda de materiales para artistas, con la que se casará en 1922; el mobiliario de su matrimonio se encargó siguiendo sus propios diseños. Trabaja como diseñador gráfico en la fábrica de papeles
pintados Peeters-Lacroix , bajo la dirección de Victor Sevranck, y escribe con él El arte puro. Defensa de la estética.
En 1923 Magritte deja la fábrica y dibuja carteles y anuncios. El artista coincide con el marchante Camille Goemans y Marcel Lecomte y vende su primer lienzo, el retrato de la cantante Evelyne Brelia. Participó en una exposición en el Círculo Real Artístico con los artistas Lissitzky, László Moholy-Nagy, Lyonel Feininger y Paul Joostens.
Su obra entre los años 1920 y 1924 está claramente influenciada por el cubismo, el orfismo el futurismo y el purismo, lo cual se evidencia en el modo en que trata algunos temas como la vida moderna, las formas tridimensionales y el color.
En 1925 Magritte decide no seguir pintando objetos si no es con sus detalles aparentes, y busca una vía que le permita poner en tela de juicio al mundo real. Gracias a Marcel Lecomte descubre la obra de Giorgio de Chirico y se muestra particularmente impresionado por El canto de amor. Fue el principal impulsor del surrealismo belga, un grupo que componían, entre otros, Camille Goemans y Paul Nougé. A lo largo de los años 1925-1926 Magritte pinta unos 60 lienzos y hasta 1928 realiza numerosos ensayos de collages que demuestran, según él, que se puede prescindir fácilmente de todo aquello que da prestigio a la pintura tradicional, como lo había experimentado ya Max Ernst.
En 1927 se instala en París, en el suburbio de Perreux-sur-Marne. Gozaba ya entonces de una cierta tranquilidad material, ya que estaba unido por un contrato a la Galería El Centauro, de Bruselas, y a Paui Gustave van Hecke. Viviría allí hasta 1930, colaborando en las actividades del grupo surrealista de André Breton, junto a Max Ernst, Paul Éluard, Salvador Dalí o Joan Miró. Magritte no se presentaba en París como un desconocido, como alguien que viene a ganarse un puesto: pertenecía al grupo de los surrealistas de Bélgica y ya era muy popular entre los surrealistas parisinos. Las relaciones con los surrealistas de París fueron tan estrechas como lo permitieron su trabajo, que le mantenía muy ocupado, como la distancia respecto a la calle Fontaine, donde vivía André Breton, eso sin mencionar el carácter casero de Magritte. En 1928 muere su padre, que siempre le había apoyado.
En sus obras de ese momento se apartó deliberadamente del mundo del inconsciente y desarrolló un tipo de surrealismo basado en la asociación absurda de objetos que pintaba con una minuciosidad fotográfica. A través de unas imágenes de aparente sencillez conseguía descubrir al espectador el lado más misterioso de su entorno familiar. Desarrolla sus primeras imágenes-palabras, como La traición de las imágenes. La pintura de Magritte producía escándalo tanto en Bruselas como en París, y fue necesaria su inquebrantable convicción así como su perseverancia para convencer al público. ¿Cómo podía encajar Magritte, que deliberadamente había rechazado toda forma de pintura que tuviese en cuenta el gusto contemporáneo, que quería impedir que su mano trazara algo que pudiera llamar la atención sobre un buen quehacer o un virtuosismo cualquiera, que para hacerse entender había decidido recurrir a una forma de lenguaje simple, universal, desdeñosa de cualquier hermetismo cierto o fingido y que manejaba una técnica que parecía emparentarse con la de los pintores realistas que tanto trabajo había costado desalojar?
Tras su retorno a Bélgica en 1930, Magritte decidió llevar una vida de clase media y sometió sus actividades diarias a una calculada rutina, a pesar de lo cual su casa se convirtió en punto de encuentro de artistas y escritores. A finales de año, la crisis económica conlleva la anulación de sus contratos con las galerías. De hecho, Goemans cierra la suya en París y Magritte tiene que vender parte de su colección de libros para sobrevivir.
Entre 1937 y 1938 realizó encargos para el excéntrico coleccionista británico Edward James, incluyendo la obra Time Transfixed. 1938 será un año importante, ya que justo antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial realizó una importante retrospectiva como pintor surrealista; a lo largo de estos años trascendentales, Magritte había empleado el desplazamiento, la transformación, la metamorfosis y la denominación errónea de objetos, así como la representación de visiones en estados de semi vigilia, alterando constantemente el equilibrio entre naturaleza y artificio, verdad y ficción, realidad y surrealismo.
Con el inicio de la Guerra su vida y su arte sufrirían un vuelco. Su decisión de permanecer en Bélgica tras la ocupación nazi provocaría su distanciamiento de André Bretón. El sufrimiento y la violencia provocados por el conflicto llevaron a Magritte a unos estados de ánimo oscuros y caóticos, muy característicos del surrealismo. Sus obras de este período, como El retorno de la llama y La compensación, muestran el uso de colores más brillantes y acercan al artista a un estilo y a una técnica más impresionistas. Cuando acaba la guerra Magritte, junto a otros artistas, firma el manifiesto titulado El surrealismo a plena luz del sol, en respuesta a la necesidad que veían de distanciarse del surrealismo ortodoxo establecido desde París. Se opone con firmeza a los dogmas de Breton y busca una fórmula nueva y optimista cuya clave será la palabra placer.
En 1947 se vio inmerso en lo que él mismo llamó Époche Vache, una etapa que esperaba irritar al público francés con temas crueles y de factura ruda al modo fauve. Tras el escándalo provocado en París por su exposición, Magritte recuperó su estilo anterior e incorporó a su producción esculturas, breves películas surrealistas y encargos para pinturas murales. En 1948 firmó su contrato con el marchante neoyorquino Alexandre Iolas y gracias a él su fama se hizo internacional.
La década de 1950 llegó acompañada del éxito, y Magritte empezó a disfrutar del reconocimiento internacional por su trabajo. Gracias a ello el artista belga siguió con su prolífica producción. En 1951 recibió el encargo de realizar un ciclo de pinturas murales para el casino de la ciudad de Knocke-le-Zoute, en la costa belga. En 1953 terminó su obra El dominio encantado, a la que siguieron nuevos encargos en Bélgica e importantes exposiciones en Bruselas, Sídney y Nueva York. Algunas de sus obras más importantes de esta época son Golconda, una composición surrealista de la que se desconoce la interpretación "oficial" y La llave de cristal. Magritte también introdujo la icónica manzana verde en una de sus obras más reconocidas titulada El hijo del hombre, de 1964.
A pesar de haberle sido diagnosticado un cáncer de páncreas en 1963, Magritte viajó a Nueva York en 1965 para realizar una retrospectiva de su obra en el Museo de Arte Moderno (MoMA). En aquella época, el artista empezó a estudiar el campo de la comunicación y realizó una serie de cortometrajes que presentó junto a su esposa Georgette, así como algún trabajo escultórico.
El 15 de agosto de 1967, René Magritte murió en su casa a la edad de 68 años. Su trabajo se convertiría en una gran influencia para los artistas pop como Andy Warhol, y desde entonces se han celebrado innumerables exposiciones por todo el mundo sobre su obra. En el año 2009 se inauguró el Museo Magritte en Bruselas.
Su obra nos hace cuestionarnos la naturaleza de las apariencias, tanto en la pintura como en la realidad misma. Investigó modos alternativos de afrontar la realidad partiendo de una idea fundamental: la forma en que las cosas son no es más que una estructura racional aceptada colectivamente. La libertad se desarrolla cuando esos parámetros de conocimiento se ponen en entredicho y se abren otros nuevos.


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