Félix Vallotton 🎨 Mujer buscando en el armario (1901)
Félix Vallotton, nacido en Lausana (Suiza) en 1865 y nacionalizado francés en 1900, fue un artista a caballo entre dos siglos, dos países y varias tendencias estéticas, de los Nabis a la Neue Sachlichkeit (Nueva Objetividad).
A los 17 años viajó a París para aprender pintura en la Académie Julian (escuela privada de pintura y escultura fundada en 1866 por los pintores Rodolphe Julian y Amélie Beaury-Saurel, célebre por la cantidad de artistas que la frecuentaron desde finales del siglo XIX y el primer cuarto del siglo XX). En 1883 superó el concurso de acceso a la École des Beaux-Arts, quedando cuarto.
Debutó en el Salon des Indépendants y se integró en el grupo de los Nabis (los profetas) junto a Bonnard, Édouard Vuillard y Paul Sérusier. Retomando las enseñanzas de Gauguin, Toulouse - Lautrec y Van Gogh, las fundieron en un estilo definido que se transmitiría a su vez a la generación posterior (Matisse, Derain, etc.). Se caracterizaban por:
- Interés por lo exótico y lo oriental.
- Los temas referentes al ámbito burgués y a lo doméstico
- La deformación de la realidad de maneras objetiva, deformando la realidad que podemos ver, y de manera subjetiva gracias a la emoción.
- El color como el elemento fundamental, por encima de la forma; al emplear como soportes el cartón o el papel, lo absorben, lo matizan y hacen que pierda parte de su agresividad.
- La democratización del arte, que les lleva a experimentar con litografías, vidrieras, grabados, dibujos... para ilustrar libros, revistas y todo tipo de publicaciones que acercaban el arte a la gente.
Fue apodado el “Nabi extranjero” y se interesó por una amplia gama de temas recurrentes: interiores, baños, desnudos femeninos, paisajes, bodegones... que provocan extrañeza debido a su estilo liso y frío, a los colores refinados, a los recortes y los encuadres atrevidos. A pesar de que la crítica de su época no siempre lo entendió, Vallatton supo imponerse como una figura relevante de la escena artística parisina, radicado en la corriente moderna.
Había vivido en el Barrio Latino junto a la costurera Hélène Châtenay, pero a los 33 años la abandona para casarse con Gabrielle Rodrigues-Henriques. Esta joven viuda, llena de vida y culta, rodea a Vallotton de afecto y le abre las puertas de la élite artística y literaria de la época, ya que era hija del gran marchante de arte Alexandre Bernheim. Le proporcionó la comodidad económica que todo artista necesita para poder dedicarse en exclusiva a sus creaciones. En sus propias palabras:
"Una noticia gorda y que va a sorprenderles bien: me voy a casar; me caso con una dama que conozco y aprecio desde hace tiempo, una amiga, viuda con tres hijos. Tiene una fortuna suficiente para asegurar su existencia y la de sus hijos; junto con lo que podré ganar, lo llevaremos fácilmente. Además, la familia se ocupará de los niños y, eso espero, me será de un gran apoyo en mi carrera; son grandes marchantes de cuadros"
Fue un hombre complejo: apasionado, sensual, pensativo, seductor y misterioso, como compleja resulta su obra bajo una aparente sencillez. Cultivó el terreno literario, escribiendo abundante crítica, alguna obra de teatro y tres novelas. Perteneció a las sociedades de artistas más prestigiosas, participó en todas las grandes exposiciones internacionales, viajó mucho visitando Alemania, Holanda, Suecia, Italia… países que le reconocieron como artista y le dedicaron exposiciones en solitario.


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